lunes, 14 de enero de 2008

Desde cuando lloras en abril.



Hubo un tiempo en el que mi sangre podía transportar
sensaciones directamente al corazón. Donde al respirar
capturaba múltiples fragancias. Hubo un tiempo, lo hubo.
Ahora sólo queda un ser de huesos, carne y desesperaciones.
¿Quién soy?, me preguntas mientras me das un beso.

A. B.

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