lunes, 10 de noviembre de 2008

Leyenda del pozo de los Aines. (salida, C.F.A.)

Cuentan que en Grisel, hacia 1535, vivía un rico moro llamado Hamed-Ben-Larbi quien, convertido al cristianismo por orden real, no ocultaba su rechazo a la religión cristiana, despreciando sus más sagradas celebraciones. Así, un día de los más santos de la Iglesia, el día de Santiago, decidió ir a trabajar con sus criados a una era que poseía entre Grisel y Tarazona. A poco de comenzar la faena, un ruido ensordecedor se escuchó en el termino entero y una gigantesca nube se elevó hacia el cielo. Habitantes de Grisel, Samangos y Tarazona corrieron hasta el lugar y allí pudieron ver con espanto que la era había desaparecido y en su lugar un pozo descomunal se había abierto a sus pies, sepultando al nuevo cristiano, a sus criados y a las caballerías. Ante el suceso, las gentes aterradas gritaron que aquello era un castigo divino por no haber respetado la festividad de Santiago apóstol.

2 comentarios:

MªTeresa Gómez Puertas dijo...

Me encanta la historia y la foto.

Francisco Palacios dijo...

Me gusta como ha quedado ese encuadre, la luz era bastante buena , esos verdes perfectamente saturados.
un saludo